¿Cómo se explica que Ferrum, una de las empresas emblemáticas de Entre Ríos, reporte una pérdida neta de $13.590 millones en apenas tres meses? La respuesta está en las dos caras de una misma crisis que golpea sin piedad a la provincia.
Los números no mienten: la empresa de sanitarios se desplomó por partida doble. Por un lado, la parálisis total de la obra pública frenó en seco la demanda de sus grandes líneas de productos. Por el otro, las familias entrerrianas dejaron de invertir en refacciones domiciliarias ante la imposibilidad de llegar a fin de mes.
La situación de Ferrum es un termómetro perfecto de lo que pasa en Entre Ríos. Cuando las familias no pueden refaccionar sus casas y el Estado no construye obras públicas, las empresas locales quedan en el medio de un huracán económico que no perdona.
¿Qué empresa puede resistir cuando se le cortan los dos principales canales de venta? La respuesta está en esos 13.590 millones de pérdida que reflejan una realidad que va más allá de los balances: Entre Ríos atraviesa una crisis que golpea desde los hogares hasta las fábricas.
El caso Ferrum no es aislado, es la radiografía de una provincia que necesita urgentemente que se reactive tanto el consumo privado como la inversión pública. Mientras tanto, las empresas entrerrianas siguen pagando el costo de una economía que no encuentra el rumbo.