La orden llegó clara y sin margen de interpretación: se acabó el desgaste interno. Karina Milei convocó a su tropa y a los ministros en la Casa Rosada y bajó una línea que marca el inicio de una nueva etapa: cerrar acuerdos, dejar atrás las disputas y poner toda la energía en la reelección de Javier Milei. El modo campaña se activó.
El giro no es menor. Durante meses, el ecosistema libertario consumió una energía política enorme en una guerra a cielo abierto entre el entorno de la secretaria general y la tropa del asesor Santiago Caputo. Esa disputa, que llegó a paralizar decisiones y enrarecer el clima de gestión, parece haber encontrado un techo. “Karina no olvida pero es más pragmática que nadie”, definió uno de los funcionarios que recibió la arenga del último jueves, según trascendió. La propia secretaria general habría alentado a Caputo a sumarse al saludo desde el balcón de Balcarce 50 tras el Tedeum, en un gesto que en el Gobierno leyeron como señal de que la tregua llegó para quedarse.
El operador elegido para sostener ese nuevo equilibrio es Diego Santilli, jefe de Gabinete al que Karina decidió empoderar como coordinador político. “Todo tiene que pasar por Diego”, aclararon desde el círculo íntimo karinista. Santilli tiene el encargo de tejer alianzas con los gobernadores y encauzar las reformas pendientes en el Congreso, con una instrucción que resume la nueva filosofía del Gobierno: “No hay límites para los acuerdos, salvo con quien no quiera que Milei siga gobernando”.
La primera prueba concreta de ese nuevo esquema es conseguir que la reforma electoral se vote entre agosto y septiembre en el Senado. El camino no está despejado: el PRO y la UCR mantienen diferencias, especialmente en torno al regreso de las colectoras, un mecanismo que varios gobernadores consideran clave para sostener su representación legislativa. Santilli logró revertir parte de la resistencia de algunos mandatarios, pero el final sigue siendo incierto.
El cimbronazo de las encuestas, que hasta hace poco en la Casa Rosada se relativizaban, parece haber acelerado los tiempos. Karina está dispuesta a ceder en parte de sus ambiciones locales, algo que en 2025 no ocurrió. Las fotos de bandera blanca con Patricia Bullrich también forman parte de ese nuevo libreto. Son concesiones con fecha de vencimiento, advierten quienes conocen a la arquitecta del poder en el Gobierno: las batallas se retomarán cuando la reelección esté más cerca de estar garantizada. Por ahora, el objetivo es uno solo y no admite distracciones.