El cierre de Radio Ciudadana todavía genera ruido en Concordia, pero la gestión de Alfredo Azcué ya estaría moviendo las fichas para entregar la frecuencia e infraestructura a manos privadas. ¿El candidato favorito? El grupo “Somos Gualeguaychú”, que según versiones cada vez más fuertes, tendría luz verde oficial para quedarse con lo que antes era la emisora municipal.
Un audio al que accedió este medio revela que el empresario Cristian Pervieux, cara visible del grupo, le habría confesado meses atrás a un ex periodista de la radio que “está encaminado lo de Concordia”. Los movimientos se habrían dado incluso antes del cierre oficial, aunque no se concretaron por cuestiones técnicas y administrativas del propio grupo.
Pero ahora las versiones se intensificaron. Fuentes vinculadas a la empresa con base en Gualeguaychú le confirmaron a otro ex comunicador de la radio municipal que se harían cargo “en cuestión de días”. Y acá viene el dato más picante: durante las conversaciones preliminares, se habría mencionado una lista de comunicadores vetados, supuestamente sugerida desde el propio municipio.
El grupo “Somos” no es solo una señal de noticias. Forma parte de un esquema regional de contenidos audiovisuales integrado al ecosistema de Flow, la plataforma de Telecom Argentina. El modelo combina producción periodística local, streaming y televisión, y ya tiene presencia en Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Paraná y Gualeguay.
Detrás de todo está Cristian Pervieux, empresario gualeguaychuense con trayectoria en el comercio que en los últimos años se metió de lleno en medios y plataformas audiovisuales. Su perfil es el de un “todo terreno”: organiza fiestas populares, explota la parte comercial de carnavales como los de Concordia y Victoria, y alquila pantallas gigantes para actos políticos.
Pero Pervieux no está libre de polémicas. En Gualeguaychú, su nombre estuvo envuelto en cuestionamientos por el manejo de la Tarjeta Nutrir durante la gestión de Mauricio Davico. El propio gobierno local había cuestionado públicamente presuntos “incumplimientos” e “irregularidades” en la ejecución del programa alimentario, aunque el contrato siguió vigente hasta su vencimiento.
Donde antes había una radio sostenida con recursos municipales, con programación local y una identidad ligada a lo público, ahora se proyecta una concesión que podría redefinir no solo los contenidos sino también el equilibrio del mapa mediático concordiense. La pregunta que queda flotando es si esta movida responde a un genuino ordenamiento de gastos o a una estrategia para controlar mejor el discurso mediático local.