Tres personas perdieron la vida en un choque múltiple sobre la Ruta 7, a la altura de San Andrés de Giles, provincia de Buenos Aires. Entre las víctimas fatales hay un niño de 12 años, un detalle que convierte a esta tragedia vial en algo difícil de procesar.
El siniestro dejó además varias personas heridas, al menos una de las cuales se encuentra en estado crítico al momento de conocerse la noticia. Las autoridades trabajan en el lugar para determinar las causas del impacto y la cantidad exacta de vehículos involucrados.
Los accidentes en rutas nacionales siguen siendo una de las principales causas de muerte evitable en el país. Cada fin de semana, la estadística se repite con una brutalidad que no da margen para la indiferencia: familias destrozadas, vidas truncadas, y siempre la misma pregunta sin respuesta fácil sobre qué falla —si el estado de la ruta, el comportamiento al volante o la falta de controles efectivos.
La muerte de un menor de 12 años en un choque de estas características obliga a ir más allá del parte policial. Mientras se aguardan más precisiones sobre las circunstancias del hecho, el estado de las víctimas heridas y las medidas que puedan tomarse, lo concreto es que este sábado la Ruta 7 cobró tres vidas que no debería haber cobrado.