La pregunta duele y retumba en cada rincón de Entre Ríos: ¿hasta cuándo van a seguir cayendo las empresas? La legisladora Blanca Osuna puso el dedo en la llaga tras conocerse el cierre de la fábrica Valentinuz en Paraná, que dejó a más de 25 trabajadores en la calle.
El golpe es doble porque se suma al reciente cierre de la metalúrgica Menghi SRL, una empresa que tenía más de medio siglo de historia en la provincia. Dos nombres que se suman a una lista que ya duele: en apenas dos años y medio se perdieron alrededor de 900 empresas en territorio entrerriano.
“Detrás de cada cierre hay familias que viven con incertidumbre y angustia por su futuro”, disparó Osuna sin filtro. La legisladora no se guardó nada y apuntó directo al corazón del problema: el modelo económico de Javier Milei que, según ella, “destruye el aparato productivo y genera dolor social”.
Pero la crítica no se quedó en Casa Rosada. Osuna también cruzó al gobernador Rogelio Frigerio, a quien acusó de ser “cómplice” del desastre y de aplicar ajustes sobre empleados públicos, docentes y jubilados. Una combinación explosiva que tiene a la provincia en vilo.
La realidad es cruda: cada cierre de empresa es una familia menos que puede pagar el alquiler, un comercio que vende menos, un futuro que se achica. Entre Ríos necesita respuestas urgentes, no discursos vacíos. “No queremos un gobierno empobrecedor”, cerró Osuna con una frase que resume el sentir de miles de entrerrianos que ven cómo se desvanece el trabajo de toda una vida.