¿Cómo puede ser que una cámara cloacal de cuatro metros esté abierta en plena ciudad sin ningún tipo de señalización? La pregunta resuena en Crespo después del accidente que protagonizaron un padre y su hija de 4 años, que cayeron al pozo en una zona céntrica de la localidad.
El hecho ocurrió cuando el hombre caminaba con la pequeña por una vereda y, sin advertencia alguna, ambos se precipitaron al vacío. La profundidad del pozo convirtió lo que pudo ser una tarde tranquila en una pesadilla familiar. Por fortuna, ninguno de los dos sufrió lesiones de gravedad, pero el susto fue mayúsculo.
La familia no se quedó callada. Denuncian que la falta total de señalización en el lugar puso en riesgo la vida de ambos y exigen respuestas del municipio crespense. “Esto no puede volver a pasar”, expresaron, mientras reclaman medidas urgentes para evitar que otros vecinos sufran el mismo accidente.
El episodio desnuda una vez más las deficiencias en el mantenimiento urbano de las localidades entrerrianas. Una cámara cloacal abierta sin vallado, sin conos, sin carteles de advertencia, es una bomba de tiempo esperando la próxima víctima. ¿Cuántos accidentes más tienen que ocurrir para que las autoridades tomen cartas en el asunto?
En Crespo, como en tantos otros puntos de la provincia, la seguridad urbana parece ser una materia pendiente. Los vecinos no deberían tener que esquivar pozos abiertos como si fuera un videojuego. La responsabilidad municipal es clara: mantener las calles en condiciones seguras para el tránsito peatonal.