La paritaria estatal entrerriana sigue sin acuerdo y el Gobierno provincial decidió avanzar igual: los haberes de julio se liquidarán con una suba del 3%, una mejora que el Ejecutivo presentó como la máxima posible dentro de sus márgenes fiscales, pero que los gremios rechazaron de plano en la mesa de negociación.
Desde la administración del gobernador Rogelio Frigerio (PRO) justificaron la decisión con una frase que ya se escuchó antes en estos pasillos: se trata del “mayor esfuerzo posible dentro de una administración responsable de los recursos”. El argumento es conocido, la tensión también. Los trabajadores estatales llevan meses midiendo sus salarios contra una inflación que no da tregua, y un 3% mensual difícilmente alcance para cerrar esa brecha.
Los gremios que integran la mesa paritaria rechazaron la propuesta sin rodeos. No trascendieron los detalles de la contrapropuesta sindical ni los porcentajes que los trabajadores consideran aceptables, pero la postura fue clara: la oferta del Gobierno no alcanza. La negociación, por ahora, quedó en punto muerto.
Lo que sí quedó definido es que el Estado provincial no esperará a un acuerdo para liquidar los sueldos del mes. La decisión unilateral de aplicar el 3% es, en la práctica, una forma de cerrar el capítulo de julio mientras la discusión continúa abierta para los meses siguientes. No es la primera vez que ocurre algo así en Entre Ríos, y probablemente no sea la última.
El escenario que se abre es el habitual cuando una paritaria no cierra: los gremios evalúan medidas de fuerza, el Gobierno apela a la responsabilidad fiscal, y los trabajadores esperan en el medio, mirando el recibo de sueldo y haciendo las cuentas. La próxima ronda de negociaciones definirá si la diferencia entre las partes se achica o si el conflicto escala.