La confirmación llegó con el peso del dolor y la tensión que marca estos casos. El fiscal Raúl Garzón no anduvo con vueltas: Agostina Vega fue asesinada y los restos hallados en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra corresponden “en un noventa y ocho por ciento” a la adolescente desaparecida el 23 de mayo.
La conferencia en Tribunales 2 de Córdoba tuvo momentos de alta tensión. Garzón arrancó cuestionando el trabajo de la prensa y después los periodistas le devolvieron con preguntas incómodas sobre la celeridad de la investigación. El ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, estuvo presente pero no habló. Un silencio que dice mucho.
“Con enorme dolor, hemos encontrado restos humanos que, les diría, en un noventa y ocho por ciento de posibilidad, sea Agostina”, confirmó el fiscal. Aunque falta la identificación por ADN, la certeza es casi absoluta. Claudio Barrelier está detenido como imputado principal, pero la investigación sigue abierta.
El momento más tenso llegó cuando Garzón pidió “sensibilidad” a los medios: “Sepan en cada pregunta de ustedes, en cada foto y en cada tarea, que hay una mamá, hay un papá, una familia sumergida en el dolor”. Un reclamo que sonó más a defensa anticipada que a genuina preocupación por la familia.
¿Hubo errores en la investigación? Garzón fue categórico: “No hay ninguna, absolutamente ninguna autocrítica que hacer“. Una respuesta que no convence cuando una adolescente termina asesinada días después de su desaparición. El fiscal ubicó la muerte entre las 23:30 del sábado y las 2 de la madrugada del domingo siguiente.
El hallazgo se produjo tras analizar cámaras y geolocalización de teléfonos en un “descampado extensísimo”. “Toda la prueba condujo a este lugar. Esta búsqueda fue como encontrar un clavo en un pajar”, describió Garzón. Por ahora no hay coautores imputados, aunque el fiscal no descarta que los haya.
La investigación continúa con múltiples líneas abiertas y la posibilidad de nuevas imputaciones. Mientras tanto, una familia destroza espera respuestas definitivas y la sociedad cordobesa se pregunta si este femicidio se podría haber evitado con una respuesta más rápida del sistema judicial.