La adrenalina de las picadas clandestinas en el autódromo de Concepción del Uruguay se cortó de golpe cuando aparecieron los uniformados. Lo que parecía una noche más de motores rugiendo y velocidad prohibida terminó con cuatro jóvenes demorados y dos motos robadas recuperadas por la policía.
El operativo se desató durante una concentración ilegal que se había armado en la zona del circuito uruguayense. Los efectivos llegaron al lugar tras recibir denuncias por el ruido y las maniobras peligrosas que se estaban realizando en el predio. Lo que encontraron fue más grave de lo esperado: entre las motos que participaban de las competencias ilegales había dos rodados con pedido de secuestro.
¿Casualidad o los pibes sabían perfectamente lo que manejaban? La investigación deberá determinar si los jóvenes involucrados tenían conocimiento del origen ilícito de las motocicletas o si fueron víctimas de una venta trucha. Lo cierto es que las dos motos recuperadas habían sido reportadas como robadas en procedimientos anteriores y figuraban en el sistema policial.
Los cuatro jóvenes demorados quedaron a disposición de la Justicia mientras se investiga su grado de responsabilidad en el hecho. Las picadas clandestinas no solo ponen en riesgo la vida de quienes participan, sino que también se han convertido en un refugio para la circulación de vehículos robados que buscan pasar desapercibidos entre el humo de los caños de escape.
El autódromo de Concepción del Uruguay vuelve a estar en el ojo de la tormenta por estas actividades ilegales que se repiten con frecuencia. La recuperación de los rodados robados demuestra que detrás de la aparente diversión juvenil se esconden delitos más serios que requieren la intervención de las fuerzas de seguridad.