El regreso a las aulas después de las vacaciones de invierno quedó en suspenso. AGMER resolvió convocar a un paro de 24 horas para el lunes 20 de julio, la fecha prevista para la vuelta a clases en las escuelas públicas de Entre Ríos. La decisión salió del Plenario de Secretarias y Secretarios Generales del sindicato y tiene un destinatario claro: el Gobierno provincial de Rogelio Frigerio.
El conflicto no es nuevo, pero llegó a un punto de quiebre. El Ejecutivo entrerriano presentó dos ofertas salariales que los gremios docentes rechazaron de plano. La primera proponía un 3% para julio y un 4% para septiembre, con mejoras en los códigos de Conectividad y FOPID. La segunda reformuló la base de cálculo pero mantuvo el mismo esquema porcentual, y corrió la misma suerte: fue desestimada por insuficiente frente a la pérdida real del poder adquisitivo docente.
Ante el empate sin salida, el Gobierno decidió cortar el nudo por decreto: liquidó los haberes de julio con un aumento del 3% calculado sobre los salarios de junio, sin acuerdo paritario. Para AGMER, esa movida fue la gota que rebalsó el vaso.
“Decimos basta al empobrecimiento de las y los docentes entrerrianos, y rechazamos todo ajuste en Educación“, expresó la conducción provincial del gremio en un comunicado. El reclamo apunta a dos ejes: salarios dignos y ámbitos de discusión reales que permitan una recomposición acorde a la situación económica del sector. La queja de fondo es que el Ejecutivo declaró fracasada la negociación y cerró la paritaria de manera unilateral.
¿Qué significa esto para las familias entrerrianas? Que el lunes 20 de julio las escuelas públicas de la provincia no abrirán con normalidad. Miles de estudiantes y sus familias deberán reorganizarse ante una medida que, en rigor, no sorprende a nadie que haya seguido el conflicto salarial de los últimos meses. El deterioro del salario docente es una constante que ningún decreto de tres puntos resuelve de fondo.
El conflicto entre el Gobierno entrerriano y la docencia suma así un nuevo capítulo. Con las clases frenadas el primer día del regreso, la presión sobre la mesa de negociación se renueva, aunque por ahora no hay señales de convocatoria a nuevas reuniones paritarias.