Hay celebraciones que van más allá del protocolo religioso y tocan algo más profundo. Nogoyá vivió este jueves su Fiesta Patronal con la misa central presidida por el arzobispo de Paraná, monseñor Raúl Martín, quien no dejó pasar la ocasión sin marcar el sentido de la fecha.
“Celebrar a la Virgen del Carmen es celebrar a una madre”, sintetizó Martín ante los fieles reunidos para la ocasión. La frase, simple y directa, resume la devoción que une a miles de nogoyaenses con su patrona: no como figura distante, sino como presencia concreta, protectora, cotidiana.
La celebración tiene este año un peso especial: Nogoyá cumple 244 años, una cifra que convierte a la fiesta patronal en algo más que una jornada litúrgica. Es también un aniversario de ciudad, de identidad, de historia compartida en el corazón de Entre Ríos.
El arzobispo valoró especialmente el encuentro comunitario que genera la festividad, ese momento en que la ciudad entera parece detenerse para reconocerse en algo común. En tiempos donde la fragmentación social es moneda corriente, una plaza llena alrededor de una imagen tiene su propio peso político y cultural, aunque nadie lo llame así.
La Virgen del Carmen es patrona de Nogoyá desde los orígenes mismos de la ciudad, y su fiesta, celebrada cada 16 de julio, convoca a vecinos de la localidad y de localidades cercanas que se suman a la procesión y a los actos religiosos. Una tradición que, con más de dos siglos encima, sigue dando que hablar.