Una nueva disposición del Senasa cambió las reglas del juego para la vacunación contra la fiebre aftosa. Los productores ganaderos de Entre Ríos van a tener que ajustarse a un protocolo diferente que promete generar más de un dolor de cabeza en el campo.
El organismo de sanidad nacional decidió modificar el proceso de vacunación en medio de lo que califican como una “actualización técnica” del sistema. Pero los que están en el barro saben que estos cambios administrativos siempre terminan complicando más las cosas de lo que las simplifican.
¿Qué significa esto para los ganaderos entrerrianos? Básicamente, que van a tener que reaprender parte del proceso que venían manejando hace años. La fiebre aftosa sigue siendo una de las enfermedades más temidas del sector, y cualquier modificación en los protocolos genera nerviosismo.
Los productores de Gualeguaychú, Concordia y Federación -zonas con alta densidad ganadera- ya empezaron a recibir las primeras notificaciones sobre los nuevos requisitos. El cambio no es menor: involucra tanto los tiempos de aplicación como la documentación que hay que presentar.
La medida llega en un momento donde el sector agropecuario entrerriano viene lidiando con múltiples frentes: desde las retenciones nacionales hasta los problemas climáticos que afectaron las pasturas. Ahora se suma esta modificación burocrática que, según los primeros comentarios, no parece simplificar nada.
Los veterinarios de la provincia van a tener que capacitarse en los nuevos procedimientos, y eso significa tiempo y plata extra para un sector que ya viene ajustado. La pregunta que se hacen muchos es si realmente era necesario cambiar algo que funcionaba.
El Senasa argumenta que la modificación responde a estándares internacionales y mejores prácticas sanitarias. Los productores, por su parte, esperan que al menos esta vez los cambios no vengan acompañados de más trabas burocráticas de las que ya tienen que soportar.