OSER no se queda quieta. La obra social de los empleados públicos de Entre Ríos lanzó un plan integral de mejoras en su infraestructura que combina refacciones, digitalización y la apertura de una nueva sede con perfil tecnológico.
El primer movimiento concreto es el cierre temporal de una de sus oficinas en Paraná, que presentó problemas estructurales. La decisión, lejos de ser un retroceso, se enmarca en una reorganización más amplia que apunta a mejorar la calidad de atención a los afiliados. Mientras esa sede esté fuera de servicio, la institución garantizará la continuidad de las prestaciones a través de sus otros puntos de contacto.
El dato más llamativo del plan es la apertura de un nuevo espacio con mayor tecnología, pensado para modernizar la atención y agilizar los trámites. En un contexto donde los afiliados exigen respuestas rápidas y acceso digital, la apuesta de OSER va en la dirección correcta: menos burocracia en papel, más soluciones en pantalla.
La obra social también destacó avances en digitalización de procesos, nuevos convenios y ampliación de prestaciones. Tres ejes que, si se sostienen en el tiempo, pueden marcar una diferencia real para los miles de empleados estatales entrerrianos que dependen de sus servicios.
La infraestructura de una obra social no es un dato menor: cuando los edificios fallan o la tecnología queda desactualizada, los primeros en pagarlo son los afiliados. Que OSER decida invertir en sus sedes y en herramientas digitales en simultáneo es una señal de gestión que vale la pena seguir de cerca para ver si los resultados acompañan los anuncios.