El Senado vive una jornada cargada de definiciones judiciales que promete marcar el rumbo del Poder Judicial en los próximos años. Más de 70 jueces y fiscales esperan su confirmación en una sesión que tiene al oficialismo expectante y a la oposición en estado de alerta máxima.
¿Pero hay algo más picante que los nombramientos en sí? La ausencia notable del pliego de Verónica Michelli, la candidata a jueza que tiene a La Libertad Avanza al borde de una crisis interna. De un lado, Patricia Bullrich empujando su nombramiento. Del otro, los hermanos Javier y Karina Milei frenándolo con toda su artillería política.
La tensión se palpa en los pasillos del Congreso. Mientras los senadores debaten la ley de inviolabilidad de la propiedad privada —una de las banderas del gobierno libertario— y un acuerdo con holdouts que podría destrabar millones de dólares, la verdadera batalla se libra en las sombras del poder.
El caso Michelli no es menor. Su postulación generó una fractura que expone las diferencias de criterio entre la ministra de Seguridad y el núcleo duro presidencial. ¿Qué hay detrás de esta resistencia? Las versiones hablan de cuestionamientos técnicos y diferencias sobre el perfil judicial que necesita el país.
Mientras tanto, el nombramiento masivo de magistrados avanza sin mayores sobresaltos. Son más de 70 cargos que quedarán en manos del oficialismo, una movida estratégica que no pasa desapercibida para nadie en el mundo judicial. La oposición observa con lupa cada nombre, buscando señales de lo que viene.
La sesión promete extenderse hasta entrada la noche. Entre proyectos económicos y confirmaciones judiciales, el Senado define piezas clave del tablero político. Pero la pregunta que flota en el ambiente es una sola: ¿cuándo se resolverá la interna libertaria que tiene en vilo a Michelli y expone las primeras grietas en el bloque oficialista?