La tensión se cortaba con cuchillo en la mesa política del martes pasado. Santiago Caputo y Martín Menem, enemigos declarados en la interna libertaria, encontraron un punto de coincidencia inesperado: acelerar la eliminación de las PASO para 2027, pese a que Patricia Bullrich insistió con que “hoy no está el número” en el Senado.
El asesor presidencial y el presidente de Diputados se alinearon contra el diagnóstico de la ex ministra de Seguridad, que volvió a plantear postergar el debate para más adelante. Una rareza en medio de la guerra abierta entre Las Fuerzas del Cielo y el grupo de libertarios que responde a Lilia Lemoine, que salieron a combatir las versiones que vinculan la cuenta @periodistarufus con Menem.
¿Por qué apurar una discusión sin garantías? En el oficialismo creen que el tiempo juega a favor de la oposición y que si queda para fin de año tendrán menos margen de negociación. Diego Santilli, ministro del Interior, fue directo: “Hay que dar una señal política rápida: es bueno para nosotros y para el equipo económico”.
Los gobernadores presionan con una pregunta clave: ¿La Libertad Avanza les va a disputar sus territorios o habrá fair play? Santilli, encargado del diálogo con las provincias junto a Eduardo “Lule” Menem, escucha no solo pedidos de fondos sino esa gran duda que condiciona cualquier acuerdo.
Bullrich no se fue derrotada de la reunión. Respaldada por Javier Milei con un abrazo en el balcón de Casa Rosada el día anterior, logró que se definieran dos alternativas si no consiguen los votos: una nueva suspensión como en las últimas Legislativas, o eliminar la obligatoriedad para el electorado y mantenerla para los frentes.
Esta segunda opción implica reconvertirlas en PAS (Primarias, Abiertas y Simultáneas), donde solo vote quien se anote para hacerlo. Un sistema que ya encuentra detractores y dudas jurídicas en su implementación, pero que el Gobierno evalúa como plan B si fracasa en el intento de eliminarlas completamente.
La desconfianza cruzada entre el oficialismo y los gobernadores marca el ritmo de una negociación que Karina Milei quiere acelerar, especialmente en distritos donde ya dio muestras de querer plantar competencia. El tiempo corre y las definiciones electorales no pueden esperar mucho más.