El Gobierno argentino salió con los tapones de punta contra Brasil por la suspensión de los derechos antidumping sobre la leche en polvo. La respuesta fue contundente y sin medias tintas: no hay fundamentos que justifiquen semejante medida.
“No existen fundamentos para acreditar la existencia de dumping, daño o amenaza de daño a la industria brasileña”, dispararon desde el Ejecutivo nacional. Una declaración que suena a reclamo diplomático pero con el tono de quien no está dispuesto a quedarse callado.
La medida brasileña había caído como un baldazo de agua fría en el sector lácteo argentino. Entre Ríos, con su fuerte tradición lechera en zonas como Paraná y Diamante, no es ajeno a este tipo de conflictos comerciales que pueden impactar directamente en los productores locales.
¿Qué hay detrás de esta movida brasileña? El Gobierno argentino parece tenerlo claro: una medida proteccionista sin sustento técnico que busca favorecer a la industria local del país vecino. Una práctica que, según Buenos Aires, no tiene justificación económica real.
La relación comercial entre ambos países viene atravesando momentos de tensión en varios frentes. Este nuevo capítulo en el sector lácteo se suma a una lista que incluye disputas por otros productos agroindustriales y diferencias en las políticas comerciales regionales.
Para los productores entrerrianos, esta pelea diplomática no es solo una cuestión de principios comerciales. Es el pan de cada día de quienes dependen de las exportaciones para sostener sus establecimientos y generar empleo en la provincia.