Las tarjetas habilitadas para julio no alcanzan a tapar el agujero. Mientras el Gobierno provincial anunció un cambio de sistema para las compras de comedores escolares, proveedores de Concordia siguen esperando que se efectivicen pagos que llevan meses de demora y que, según el sector, alcanzan entre 40 y 100 millones de pesos por proveedor.
El esquema vigente hasta ahora permitía que cada escuela realizara sus compras mediante tarjetas asignadas. Ese modelo será reemplazado por un sistema de adquisición centralizada, según informó el Ministerio de Desarrollo Humano de Entre Ríos. El objetivo declarado es unificar criterios de calidad nutricional, reforzar controles y ordenar la provisión en todos los establecimientos alcanzados. Lo que el comunicado oficial no informó es el nombre de la empresa adjudicataria, el monto del contrato ni las condiciones económicas pactadas.
Mientras tanto, los comerciantes que abastecieron los comedores durante los meses anteriores describen un escenario de preocupación real. Los pagos debían cancelarse dentro de los 28 días hábiles y no llegaron. Muchos de estos proveedores no son grandes empresas: son distribuidores medianos, mayoristas y comercios locales que, a su vez, tienen obligaciones con sus propios proveedores. La deuda de la Provincia se convierte así en una cadena que aprieta hacia abajo.
La consulta permanente a funcionarios y organismos para saber cuándo se depositará el dinero ya forma parte de la rutina de estos comerciantes. El volumen adeudado varía según la cantidad de establecimientos abastecidos, pero las cifras que circulan en el sector son significativas para negocios de escala local.
La Provincia confirmó que el proceso licitatorio del nuevo sistema se realizó conforme a la normativa vigente y que la empresa seleccionada cumplió con los requisitos técnicos, administrativos y de calidad del pliego. Pero la falta de transparencia sobre los datos básicos del contrato —quién ganó, cuánto vale, bajo qué condiciones— deja preguntas abiertas que el comunicado oficial no responde. El cambio de sistema puede ser una mejora genuina o puede ser simplemente un cambio de manos: sin esos datos, es imposible saberlo. Lo que sí es concreto y urgente es la deuda pendiente con quienes pusieron la comida en las mesas de los comedores escolares de Concordia.