La pesadilla volvió a empezar. Un preceptor de una escuela técnica fue detenido este jueves tras ser denunciado por un presunto abuso sexual a una estudiante, apenas 48 horas después de haber sido reincorporado a sus funciones.
El hombre había permanecido apartado de su cargo por una causa de similares características que finalmente concluyó con una falta de mérito. Sin embargo, su regreso al aula duró menos que un suspiro: esta semana retomó sus tareas y ya está nuevamente tras las rejas.
La nueva denuncia se originó por un presunto acercamiento físico inapropiado hacia una alumna, lo que activó inmediatamente el protocolo judicial. Las autoridades educativas y la Justicia actuaron con rapidez ante la gravedad de la situación.
¿Cómo es posible que alguien con antecedentes de este tipo vuelva a tener contacto directo con menores? La pregunta resuena en pasillos y patios escolares, donde la seguridad de los estudiantes debería ser la prioridad absoluta.
El caso anterior había generado expectativa en la comunidad educativa, pero la falta de mérito permitió su reincorporación. Ahora, con una nueva denuncia sobre la mesa, las dudas sobre los mecanismos de control y prevención vuelven a la superficie.
La situación expone las fallas de un sistema que permite que personas con denuncias previas regresen a funciones de contacto directo con menores. Mientras tanto, una nueva víctima debe enfrentar el trauma de denunciar, y una institución educativa vuelve a estar en el centro de la tormenta.