El lunes por la tarde se desató el operativo que todos esperaban en Concordia. Dos allanamientos simultáneos pusieron al descubierto una presunta red de usura y amenazas que tenía en vilo a vecinos del barrio Ex Aero Club.
Todo comenzó cuando una pareja se animó a denunciar lo que muchos callan por miedo. Habían pedido plata prestada a dos tipos conocidos como “Guti” y “Gula”, pero la pesadilla recién empezaba. Los montos que les exigían crecían de manera desproporcionada, muy por encima de lo que habían acordado originalmente.
Pero la cosa no quedó ahí. Según la denuncia, los prestamistas no se conformaban con cobrar intereses abusivos: amenazaban y presionaban a las víctimas para que pagaran. Incluso llegaron al extremo de retirar muebles de la vivienda como forma de cobro, una práctica que roza la extorsión.
El juez Rafael Ledesma del Juzgado de Garantías N.º 3 no se hizo rogar y ordenó los procedimientos. La Comisaría Primera se movió rápido y golpeó en dos domicilios de las inmediaciones de Ituzaingó y Zorraquín, y Chile y Zorraquín.
Lo que encontraron no fue poca cosa: 300 dólares, 1.870.000 pesos argentinos y seis teléfonos celulares. Pero el hallazgo más inquietante fueron las 18 tarjetas de débito bancarias y nueve documentos de identidad que pertenecían a personas que no vivían en el lugar.
¿Qué hacían esos documentos ajenos en poder de los prestamistas? La pregunta queda flotando mientras el fiscal Mario Figueroa analiza cada elemento secuestrado. El hombre de 37 años apodado “Gula” ya fue trasladado a la Jefatura Departamental para su correcta identificación.
También secuestraron un tarjetero, comprobantes de cajero automático y documentación con anotaciones que estarían vinculadas al otorgamiento y cobro de préstamos. El material es abundante y promete revelar el verdadero alcance de estas maniobras.
La investigación sigue su curso bajo la órbita de la Fiscalía, que ahora deberá determinar las responsabilidades de cada involucrado. Mientras tanto, en Concordia se respira un aire distinto: cuando alguien se anima a denunciar, las cosas pueden cambiar.