¿Qué pasa cuando un partido político se niega a debatir lo más importante? El peronismo entrerriano dio la respuesta: organiza un congreso provincial para el sábado en Paraná con un temario que esquiva todo lo que realmente importa en la coyuntura nacional.
La cita será en el Camping del Sindicato de Pasteleros, en calle Fraternidad y Jorge Luis Borges, Acceso Norte. Las acreditaciones arrancan a las 9 de la mañana y la sesión se abre a las 10 horas. Pero lo que más llama la atención no es el lugar, sino lo que decidieron no incluir en la agenda.
El temario es un manual de evasión política: elección de autoridades, informe del Consejo Provincial, debate sobre las PASO, la Boleta Única de Papel, reforma previsional y expedientes disciplinarios. Todo muy técnico, todo muy aséptico. Nada de política real.
¿Dónde está el debate sobre Axel Kicillof y su candidatura presidencial? ¿Dónde la discusión sobre la consigna “Cristina Libre”? ¿Y qué pasó con el encuentro que organizó Guillermo Michel en Parque Norte, intentando armar un “peronismo a la entrerriana”? Silencio total.
La excusa es patética: “no meterse en la pelea de Buenos Aires”. Como si Entre Ríos fuera una isla y como si las definiciones nacionales no impactaran directamente en la provincia. Es una cobardía política disfrazada de prudencia.
Mientras tanto, el Peronismo Amplio Renovador (PAR), que hace poco más de un año se presentaba como la avanzada ideológica del partido, llega al congreso completamente desarticulado. Esos que prometían defender los principios rectores del peronismo hoy parecen “pollo mojado”, esperando algún ofrecimiento menor de la dirigencia.
La situación es tan contradictoria que en el mismo congreso donde evitan hablar de política nacional, plantearán expulsiones de quienes no piensan igual que la dirigencia oficial. Y todo esto mientras hacen silencio sobre el caso de uno de sus dirigentes más destacados que enfrenta una causa judicial por enriquecimiento ilícito.
El peronismo entrerriano eligió el camino más fácil: mirar para otro lado cuando la política nacional los interpela y castigar a los propios cuando piensan diferente. Una estrategia que dice mucho sobre el estado actual de un partido que alguna vez tuvo coraje para los debates de fondo.