El caso del presunto ataque al colectivo de la línea G sigue sumando elementos que inquietan a los investigadores. La Policía secuestró un automóvil y varios teléfonos celulares durante un allanamiento realizado en Bajada Grande, en el marco de la investigación que se inició tras la denuncia del chofer.
Todo comenzó cuando el conductor aseguró haber escuchado una explosión mientras circulaba por avenida José Hernández. El relato del trabajador del transporte público desató una investigación que ahora toma un giro más concreto con estos secuestros.
¿Qué había en ese vehículo que justificó el operativo? Los investigadores mantienen hermetismo absoluto sobre los detalles del procedimiento, pero el secuestro de elementos tecnológicos como los celulares sugiere que buscan rastros digitales del presunto ataque.
El episodio generó preocupación entre los choferes de la línea G, que ya venían manifestando inquietudes por la seguridad en algunas zonas de su recorrido. La avenida José Hernández, una arteria clave del transporte urbano paraense, se convirtió en el epicentro de una investigación que podría revelar si realmente hubo un atentado contra el transporte público.
Los elementos secuestrados serán sometidos a peritajes técnicos para determinar si existe alguna conexión con el episodio denunciado. Mientras tanto, la investigación continúa bajo estricto secreto de sumario, y los pasajeros del transporte público esperan respuestas sobre lo que realmente ocurrió esa jornada en una de las avenidas más transitadas de la capital entrerriana.