¿Quien hubiera imaginado que un tipo de Concordia con 400 colmenas en los años 90 terminaría protagonizando un hito histórico para la apicultura argentina? Daniel D’Ambros no solo lo logró: su empresa acaba de concretar el primer envío de miel argentina a Europa con arancel cero, aprovechando la entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
La historia arranca en la década del 90, cuando D’Ambros decidió apostar por las abejas en tierras entrerrianas. Lo que comenzó como un emprendimiento familiar con cuatrocientas colmenas se transformó en una operación que hoy mueve hasta 2.500 toneladas anuales de miel de primera calidad. No es casualidad: Entre Ríos tiene el clima y la flora ideales para que las abejas produzcan una miel que compite de igual a igual con las mejores del mundo.
El salto cualitativo llegó con el acuerdo comercial histórico que eliminó los aranceles para productos argentinos en el mercado europeo. Mientras otros productores siguen peleando con trabas burocráticas y costos adicionales, la empresa de D’Ambros ya está facturando en euros y abriendo mercados que antes parecían imposibles de alcanzar.
Pero acá no se trata solo de números. La miel entrerriana tiene un sabor distintivo que viene de las flores de eucalipto, tilo y espinillo que abundan en la región. Los compradores europeos lo saben y están dispuestos a pagar el precio justo por un producto que cumple con los estándares más exigentes de calidad y trazabilidad.
La movida de D’Ambros no es solo un éxito personal: marca el camino para que otros productores entrerrianos se animen a dar el salto a la exportación. Concordia se posiciona así como un polo apícola de referencia, demostrando que con visión y trabajo se puede competir en las grandes ligas del comercio internacional.