La Unión Industrial Argentina no perdió tiempo. Apenas se conoció la baja de retenciones a productos industriales anunciada por el ministro Luis Caputo, la entidad salió a celebrar pero ya puso la mira en el próximo objetivo: que provincias y municipios hagan lo propio con sus tributos.
“Contribuirá a aliviar la carga tributaria sobre la producción”, manifestaron desde la UIA, que recordó que esta medida había sido uno de sus pedidos directos al titular del Palacio de Hacienda. Pero la satisfacción duró poco: ahora quieren más.
La institución que nuclea a los industriales del país planteó la importancia de “seguir reduciendo costos, eliminando distorsiones y fortaleciendo la competitividad de la industria argentina”. ¿La traducción? Que el alivio fiscal tiene que ser integral, no solo desde Nación.
El reclamo no es menor. Mientras el gobierno nacional afloja la mano con las retenciones, los empresarios industriales saben que el verdadero desafío está en convencer a gobernadores e intendentes de que hagan lo mismo. Una tarea que, en tiempos de ajuste y recursos escasos, no será sencilla.
¿Será que la presión tributaria provincial terminará siendo el próximo campo de batalla entre el sector privado y el Estado? Los industriales ya pusieron las cartas sobre la mesa.