El campo entrerriano respira aliviado. Después de meses de reclamos y negociaciones, el Ministerio de Economía confirmó que la baja de retenciones se extiende al maíz, girasol y sorgo, sumándose al trigo, cebada y soja que ya venían beneficiándose de la medida.
La decisión llega en un momento clave para los productores de la provincia, que venían presionando al gobierno nacional por una reducción generalizada de los derechos de exportación. ¿El detalle que cambia todo? La implementación será escalonada, lo que significa que no todos los cultivos tendrán el beneficio al mismo tiempo.
Para el gobernador Rogelio Frigerio, esta medida representa un triunfo de la gestión provincial en las negociaciones con Nación. Los productores de Diamante, Nogoyá y Gualeguay, zonas tradicionalmente maiceras, ya calculan el impacto positivo en sus márgenes de rentabilidad.
El cronograma de implementación todavía genera expectativa entre los productores. Mientras algunos cultivos ya gozan de la reducción inmediata, otros deberán esperar algunas semanas más para ver reflejado el beneficio en sus liquidaciones.
La medida llega en plena campaña de cosecha, cuando los productores entrerrianos necesitan certidumbre para planificar la próxima siembra. Con el dólar pisado y los costos de producción por las nubes, cada punto menos en retenciones se traduce en oxígeno financiero para el sector.
Los números son contundentes: la reducción de retenciones puede significar millones de pesos adicionales para los productores de la provincia. Una bocanada de aire fresco para un sector que venía atravesando una de las crisis más profundas de los últimos años.