Los números no mienten. Entre Ríos mantiene su stock ganadero en 4,3 millones de cabezas, según los últimos datos oficiales que surgen de las campañas de vacunación obligatoria. Una cifra que habla de estabilidad en tiempos donde otros sectores del agro viven turbulencias.
El dato llega desde Fucofa (Fundación para el Control de la Fiebre Aftosa) y marca una meseta en el rodeo provincial. Sin grandes saltos ni caídas dramáticas, la ganadería entrerriana se mantiene en números que consolidan a la provincia como una de las principales cuencas ganaderas del país.
¿Qué significa esta estabilidad? En un contexto donde la sequía, los costos y la presión tributaria castigan al campo, que Entre Ríos sostenga sus 4,3 millones de cabezas no es poca cosa. Es una señal de resistencia del sector, especialmente cuando otras provincias muestran retrocesos en sus stocks.
Las 44.768 unidades productivas registradas hablan de un entramado diverso: desde el pequeño productor familiar hasta las grandes empresas ganaderas que operan en campos de Gualeguaychú, Concordia, Federación y el resto de los departamentos provinciales.
La vacunación obligatoria no solo es una herramienta sanitaria: funciona como el termómetro más preciso para medir el pulso del sector. Cada animal vacunado es un animal declarado, y esos 4,3 millones de registros confirman que la ganadería entrerriana mantiene su lugar en el mapa productivo nacional.
En tiempos de incertidumbre económica, estos números representan más que estadísticas frías. Son empleos, divisas y una cadena productiva que sigue funcionando pese a las adversidades. La estabilidad del stock ganadero entrerriano es, en definitiva, una buena noticia para toda la provincia.