¿Cuánto más pueden aguantar las industrias argentinas? Martín Rappallini, al frente de la Unión Industrial Argentina (UIA), junto al comité ejecutivo de la entidad, se plantó frente al ministro de Economía Luis Caputo con una carpeta llena de pedidos que suenan más a salvavidas que a sugerencias.
La reunión no fue protocolar. Los industriales llegaron con propuestas concretas de alivio impositivo y financiero que reflejan la realidad cruda de un sector que viene remando en dulce de leche desde hace meses. Rappallini no se anduvo con vueltas: conversaron sobre la evolución de la actividad industrial y pusieron sobre la mesa los temas de agenda que consideran urgentes.
El foco estuvo puesto en reactivar los sectores más rezagados y facilitar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas, esas que están sintiendo el golpe más duro de la coyuntura económica. No es casualidad que la UIA haya decidido acelerar los tiempos y buscar una respuesta directa del Gobierno nacional.
Las medidas que presentaron apuntan a aliviar la carga tributaria que asfixia a muchas empresas y a generar herramientas financieras que permitan oxigenar la producción. Es la típica situación donde los números no cierran y alguien tiene que mover la primera ficha para evitar que el tablero se desarme completamente.
La pregunta que flota en el aire es si Caputo va a escuchar estos reclamos o si van a quedar archivados en el escritorio ministerial. Porque una cosa es reunirse y otra muy distinta es que las propuestas se conviertan en políticas concretas que lleguen a las fábricas de Entre Ríos y del resto del país.