En una ciudad donde la pobreza golpea cada vez más fuerte, hay quienes no miran para otro lado. La agrupación Misionando con María puso manos a la obra y desde el ex Hogar San Antonio está llegando a cientos de personas que la pasan mal en Paraná.
La iniciativa funciona en conjunto con la parroquia Nuestra Señora de la Piedad y cada mes logran entregar 400 kits de higiene además de meriendas, ropa y abrigo para familias y personas en situación de vulnerabilidad. Un trabajo silencioso pero constante que marca la diferencia en la vida de muchos.
¿Cuántas veces pasamos al lado de alguien que duerme en la calle y seguimos de largo? Estos voluntarios decidieron hacer algo concreto y transformaron el viejo edificio del Hogar San Antonio en un centro de distribución de esperanza. No es solo entregar un kit de higiene, es devolver dignidad a quien la perdió.
La movida no es casual: la situación social se agravó en los últimos meses y cada vez más familias necesitan ayuda para cubrir necesidades básicas. Desde jabón y pasta de dientes hasta un plato de comida caliente, todo suma cuando no tenés nada.
El trabajo de Misionando con María demuestra que la solidaridad todavía existe en una sociedad que muchas veces parece haber perdido la empatía. Mientras los funcionarios discuten números y estadísticas, estos voluntarios salen a la calle y ponen el cuerpo donde más se necesita.