La quiebra de Aires del Sur cayó como un baldazo de agua fría en el sector industrial entrerriano. La empresa que fabricaba los conocidos aires acondicionados Electra y Fedders cerró sus puertas definitivamente, dejando a 150 trabajadores en la calle y una planta ocupada por los propios empleados que se niegan a aceptar el final.
La Justicia decretó la quiebra después de que la propia compañía solicitara el procedimiento, reconociendo una crisis financiera que ya no tenía retorno. La cesación de pagos venía arrastrándose desde hace meses, pero la confirmación oficial del cierre generó una explosión de bronca entre los operarios que hasta ayer tenían la esperanza de una recuperación.
Los trabajadores no se quedaron de brazos cruzados. Ocuparon la fábrica en una medida desesperada para visibilizar su situación y presionar por una solución que, a esta altura, parece imposible. “No nos vamos a ir así nomás“, declaró uno de los empleados que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias.
La empresa, que supo ser un referente en el mercado nacional de climatización, venía atravesando dificultades desde el año pasado. La combinación de alta inflación, problemas de financiamiento y la competencia de productos importados terminó por asfixiar a una compañía que daba trabajo a decenas de familias entrerrianas.
El impacto social del cierre trasciende los números. Cada uno de esos 150 despidos representa una familia que quedó sin ingresos en un contexto económico ya de por sí complejo. La ocupación de la planta refleja la desesperación de quienes ven cómo se desvanece no solo su fuente de trabajo, sino también años de experiencia en un sector que parecía sólido.
La quiebra de Aires del Sur se suma a una lista creciente de empresas que no logran sortear la tormenta económica. El sector industrial entrerriano, que supo ser motor de desarrollo, enfrenta uno de sus momentos más difíciles con cierres que golpean directo en el corazón productivo de la provincia.