Un mercado de 270 millones de habitantes acaba de abrirle la puerta a la producción argentina. Argentina formalizó la habilitación de exportaciones de carne bovina y lácteos a Indonesia, luego de la firma de un protocolo sanitario y el acuerdo sobre los certificados correspondientes.
El paso no es menor. Indonesia es la cuarta nación más poblada del planeta y una economía en expansión sostenida, con una clase media creciente que demanda proteínas de calidad. Desde el sector se lo definió sin vueltas: “es un mercado de gran potencia”, y la frase no suena a exageración.
La apertura se concretó a partir de la firma del protocolo sanitario y el acuerdo sobre los certificados que regulan las condiciones de ingreso de los productos. Ese tipo de negociación bilateral suele llevar meses de trabajo técnico entre organismos veterinarios y sanitarios de ambos países, y su cierre representa una señal de confianza en los estándares productivos argentinos.
Para el sector ganadero y lácteo nacional, Indonesia representa una oportunidad concreta de diversificar destinos en un momento en que la política exterior argentina apuesta fuerte a ampliar mercados en el sudeste asiático. La región viene ganando peso como destino de alimentos a nivel global, y Argentina llegó tarde a varios de esos mercados. Este acuerdo es, en ese contexto, una corrección de rumbo.
El desafío ahora es concreto: convertir la habilitación en volumen exportado. La firma del protocolo abre la puerta, pero son las empresas frigoríficas y las usinas lácteas las que tienen que golpearla. Con precios internacionales que siguen siendo atractivos para los productos argentinos, el escenario no podría ser más propicio para dar ese paso.