Mejorar un poco no es lo mismo que recuperarse. Esa es, en pocas palabras, la foto que dejó abril para la actividad económica en Santa Fe: algunos indicadores subieron respecto al mes anterior, pero la comparación interanual sigue siendo negativa y los niveles previos todavía quedan lejos.
Según los datos relevados, durante abril se registraron mejoras mensuales en la mayoría de los indicadores, aunque en términos generales fueron de magnitud reducida. El rebote existe, pero no alcanza para hablar de una recuperación genuina. La economía santafesina sigue en una meseta baja, con señales mixtas que no terminan de confirmar un cambio de tendencia.
El dato más preocupante es la caída interanual que se mantiene vigente. Comparado con el mismo mes del año anterior, la actividad todavía muestra un retroceso, lo que indica que el deterioro acumulado en los últimos meses no se revirtió con los leves avances de abril. En otras palabras: se frenó la sangría, pero la herida no cerró.
Este tipo de estabilización parcial es habitual en los ciclos de contracción económica: primero se detiene la caída libre, luego vienen mejoras marginales mes a mes, y recién después —si las condiciones acompañan— se recuperan los niveles anteriores. El problema es que ese proceso puede ser lento, y mientras tanto las empresas, los trabajadores y las familias sostienen el costo de una actividad deprimida.
El panorama en Santa Fe no es ajeno al contexto nacional, donde la política de ajuste fiscal y la contracción del consumo interno siguen pesando sobre la economía real. Las mejoras mensuales, aunque bienvenidas, necesitan sostenerse en el tiempo para que los números interanuales empiecen a mostrar una recuperación creíble.