En Concordia no hubo acuerdo. Mientras otras ciudades del país cerraron filas —y persianas— para que sus trabajadores lleguen a casa antes del pitazo inicial, el comercio local no pudo o no quiso comprometerse con un horario de cierre concreto para el partido de la Selección Argentina de este viernes.
El martes pasado, el Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Concordia envió una nota formal al Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia (CCISC) solicitando que se implemente un horario corrido este viernes, con cierre a las 18 horas, para que el personal pueda retirarse a tiempo. El gremio también subrayó el contexto climático: pleno invierno, temperaturas bajo cero en la madrugada y una máxima que no superaría los 11 grados a la hora de la siesta. A las seis de la tarde, prácticamente no circula nadie por la calle.
La respuesta del CCISC fue tibia. La entidad optó por emitir una sugerencia, no un acuerdo. El comunicado dice: «Este Viernes ¡Vamos Argentina! Sugerimos a la comunidad anticipar las compras antes de las 18 hs. Invitamos a los establecimientos de rubros que no sumen ventas durante el partido, a cerrar a las 18:30 hs. De esta manera propiciaremos que el personal pueda volver a casa y compartir el partido con su familia». Invitación, no obligación. Sugerencia, no acuerdo.
No era lo que esperaban desde el CEC. El contraste con otras ciudades es elocuente: en Paraná, los comercios de la peatonal y de los barrios —autoservicios, minimercados, granjas— acordaron trabajar de corrido y cerrar alrededor de las 18:30. El Secretario de Asuntos Gremiales del CEC de Paraná, Mario Marcilla, destacó que la adhesión fue notable tanto en el casco céntrico como en los distintos barrios de la ciudad. Lo mismo ocurrió en San Miguel de Tucumán, donde la Cámara de Comercio local informó que los comercios adheridos atenderán de corrido hasta las 18 para que propietarios y empleados puedan llegar a sus hogares antes del partido.
En Concordia, en cambio, las opiniones diversas entre los empresarios pesaron más que el consenso. El resultado es una invitación que cada comerciante puede ignorar sin consecuencia alguna. Los trabajadores del sector, mientras tanto, deberán esperar a ver qué decide el patrón de turno.