El número es contundente y no da lugar a eufemismos: más de 400 despidos en el sector comercial de Concordia en lo que va del año, con seis meses todavía por delante. La crisis laboral que golpea a la ciudad no se mide en grandes cierres ni en titulares estridentes, sino en el silencio de cada local que baja la persiana sin que nadie lo vea.
El responsable gremial de los empleados de comercio, Simonetti, puso en perspectiva la magnitud del problema. El año arrancó con 200 bajas solo en enero, y lejos de estabilizarse, la sangría continuó mes a mes. La particularidad es que el daño no se concentra en las grandes cadenas, sino en las pymes, que representan el 85% de las fuentes laborales de la ciudad. Las empresas grandes apenas agrupan el 15% restante.
El gremialista relató un caso que ilustra la dimensión humana del problema: el dueño de una hamburguesería lo contactó para contarle que “esta semana no pude vender nada” y que no tenía más alternativa que cerrar. Cuatro empleados directamente en la calle. “Y así todo el comercio chico está de esta manera, en una situación que en cualquier momento cierra porque no le dan los números”, describió Simonetti. Un relato que se repite en los casi 1.100 comercios que integran el universo del sector en Concordia, entre supermercados, tiendas y almacenes.
No todos los casos son despidos formales. Simonetti aclaró que muchas desvinculaciones se dieron de común acuerdo o bajo la figura del monotributo, una forma de precarización que no aparece en las estadísticas pero que igualmente destruye empleo de calidad. Del otro lado de la balanza, las altas son casi testimoniales: entre 40 y 50 nuevos ingresos frente a más de 400 bajas. Algunos comercios nuevos llegaron, como Primer Precio, pero con dotaciones mínimas de tres o cuatro personas.
El panorama en el sector público tampoco es alentador. La caída de la recaudación estatal es otro termómetro de una economía local que no encuentra el piso. Las cámaras empresarias reportan mes a mes una caída de ventas de entre el 3 y el 4% interanual, una tendencia que se sostiene sin señales de reversión. Para Simonetti, la conclusión es directa: sin un cambio en la política económica, los despidos no se van a frenar. “El gobierno sigue sustentando esta política cuando no hay nada que indique que esto puede empezar a repuntar”, advirtió. Con medio año todavía por delante, la pregunta que flota en Concordia es cuántos locales más van a bajar la persiana antes de que algo cambie.