El número que puso sobre la mesa ATE Entre Ríos en la última ronda paritaria no es menor: más del 41% de pérdida de poder adquisitivo desde que arrancó la actual gestión provincial. No es una estimación sindical alarmista, es el diagnóstico con el que el gremio de los trabajadores estatales se sentó a negociar y exigió algo concreto: un plan de recuperación salarial, no un aumento puntual que tape el sol con la mano.
El secretario general de ATE Entre Ríos fue directo en la presentación ante las autoridades provinciales. Los estatales vienen perdiendo contra la inflación desde hace tiempo y la brecha acumulada ya supera el 40%. En ese contexto, un ajuste de porcentaje aislado no alcanza: lo que el gremio reclamó es una hoja de ruta con metas claras para recomponer lo perdido en el tiempo que dure la gestión.
Pero la paritaria no fue el único frente que abrió ATE en la jornada. El gremio confirmó que se va a movilizar contra el proyecto de reforma previsional que está en discusión. La postura es de rechazo frontal: cualquier modificación al sistema jubilatorio que afecte las condiciones de retiro de los trabajadores estatales entrerrianos es una línea que el sindicato no está dispuesto a cruzar sin pelear.
La combinación de ambos reclamos dibuja un escenario de tensión creciente entre el gobierno del gobernador Rogelio Frigerio y los gremios del sector público. La paritaria estatal arrastra una dinámica complicada: la inflación no cede lo suficiente, los salarios reales siguen en rojo y ahora se suma la discusión previsional como detonador adicional. No es un clima para acuerdos fáciles.
La movilización convocada por ATE será una señal de termómetro: cuántos trabajadores salen a la calle dirá mucho sobre el nivel de hartazgo acumulado en el sector. Con más de cuatro décimas de pérdida real en el bolsillo, la pregunta no es si hay bronca, sino cuánta.