El diagnóstico es claro y no admite demasiadas vueltas: si no se toca el sistema previsional, el agujero fiscal va a seguir creciendo. Esa es, en síntesis, la conclusión del Centro de Estudios Económicos y Regionales (CEER) tras evaluar el proyecto de reforma previsional que está sobre la mesa.
El estudio señala que la combinación de menos aportantes y mayor esperanza de vida configura una tendencia que, sin modificaciones estructurales, vuelve al sistema cada vez más insostenible. La ecuación es simple pero brutal: cada vez menos gente sostiene a cada vez más jubilados, y por más tiempo. El resultado es un déficit que no para de escalar y que termina demandando mayores transferencias del Estado para tapar el bache.
Según el análisis del CEER, la reforma evaluada “resulta determinante para mejorar la sostenibilidad financiera del sistema”. No es un elogio menor viniendo de un centro de estudios que suele medir con regla fina. La pregunta que queda flotando, claro, es si la voluntad política alcanza para llevar adelante cambios que siempre generan resistencia social.
El debate previsional no es nuevo en Argentina, pero vuelve con fuerza en un contexto donde el gobierno nacional de Javier Milei tiene en el ajuste fiscal su bandera principal. Cualquier reforma que apunte a reducir el gasto previsional o a modificar las condiciones de acceso a la jubilación va a encontrar un campo minado: los jubilados son el sector más organizado políticamente y el que más moviliza solidaridad social.
Lo que el CEER pone sobre la mesa es, en el fondo, una advertencia técnica: postergar las decisiones difíciles tiene un costo que se acumula. Cada año sin reforma es un año más de déficit, más transferencias y más presión sobre las cuentas públicas. El informe no entra en los detalles políticos de quién paga el costo electoral de esos cambios, pero los números hablan solos. La sostenibilidad del sistema previsional argentino depende, según este análisis, de que alguien se anime a mover el tablero antes de que el déficit lo haga por las malas.