¿Cómo puede ser que un país que exporta petróleo tenga la nafta más cara de la región? La respuesta está en los números que duelen: Argentina encabeza el ranking de aumentos de combustible entre los países petroleros de América Latina, con un salto del 24,3% en dólares desde febrero hasta ahora.
El dato no es menor cuando uno mira el mapa regional. Mientras Venezuela, Colombia y Ecuador mantienen precios estables o con aumentos moderados, acá la nafta se disparó como un cohete. Los automovilistas entrerrianos lo sienten cada vez que pasan por una estación de servicio: llenar el tanque se convirtió en una operación que requiere calculadora.
El informe que reveló estos números pone el dedo en la llaga: los impuestos representan una porción gigantesca de lo que pagamos en el surtidor. No es solo el precio del crudo internacional, que Argentina produce y exporta. Es la voracidad fiscal que convierte cada litro en una pequeña tragedia para el bolsillo familiar.
Para las familias de Paraná, Concordia o Gualeguaychú, esto significa repensar cada viaje, cada salida del fin de semana. El auto dejó de ser una herramienta de libertad para convertirse en un lujo que se dosifica. Los comerciantes que dependen del transporte sienten el golpe directo en sus costos, y eso inevitablemente se traslada a los precios de los productos.
La paradoja argentina en su máxima expresión: tenemos Vaca Muerta, exportamos energía al mundo, pero nuestros ciudadanos pagan la nafta como si viviéramos en Japón. Mientras los países vecinos aprovechan sus recursos para subsidiar el consumo interno, acá se hace exactamente lo contrario.
El panorama no promete mejoras a corto plazo. Con la inflación galopante y la presión fiscal constante, los aumentos de combustible seguirán siendo una constante que golpea directo al corazón de la economía familiar entrerriana.