Victoria le puso freno a la llegada de las grandes superficies comerciales. El Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que suspende por 100 días corridos la habilitación de nuevos comercios de gran superficie dedicados a los rubros polirrubro y bazar. La medida surge después del planteo desesperado de los comerciantes locales, que ya no dan más con la competencia desigual.
La iniciativa, impulsada por la concejal Bettina Zabala, establece una pausa temporal para el otorgamiento de habilitaciones a locales de 200 metros cuadrados o más que se encuadren dentro de esas modalidades comerciales. ¿Era necesario llegar a este punto para que alguien escuche a los comerciantes de toda la vida?
Los comerciantes tradicionales de Victoria no se quedaron callados. Argumentaron que atraviesan una situación económica difícil y enfrentan costos cada vez más elevados para sostener sus negocios y las fuentes laborales que generan. Además, señalaron que la llegada de grandes emprendimientos, especialmente aquellos vinculados a capitales extranjeros, genera una competencia que consideran desigual debido a la diferencia de precios en diversos productos.
El rubro textil es uno de los más golpeados. Los comerciantes aseguran que resulta cada vez más complicado competir frente a cadenas comerciales con una amplia capacidad de compra y costos más bajos. Es la vieja historia: los grandes se comen a los chicos, pero esta vez los chicos se organizaron.
Si bien algunos comerciantes solicitaban directamente prohibir la instalación de este tipo de establecimientos, la mayoría de los concejales optó por una alternativa intermedia: suspender temporalmente las habilitaciones mientras se analizan posibles soluciones de largo plazo. Durante ese período, el cuerpo legislativo evaluará distintas alternativas que permitan equilibrar los intereses de los comerciantes locales con la necesidad de los consumidores de acceder a productos a precios más accesibles.
Una de las propuestas que comenzó a analizarse contempla permitir la instalación de este tipo de comercios fuera del radio céntrico delimitado por los bulevares de la ciudad, con el objetivo de reducir el impacto sobre los negocios históricos que desarrollan su actividad en el centro comercial victoriense. La tregua de 100 días será clave para encontrar un equilibrio que no termine sepultando a quienes construyeron el comercio local durante décadas.