Los chispazos que vieron los vecinos del barrio Nébel el día anterior no eran casualidad. Una conexión eléctrica clandestina terminó provocando un incendio que dejó a una familia prácticamente sin nada. El fuego arrasó con casi todos los bienes de la vivienda, pero el informe técnico de Bomberos Zapadores reveló una verdad incómoda.
La propietaria del inmueble había señalado inicialmente que el desperfecto en la red eléctrica oficial era el culpable del siniestro. Una versión que parecía creíble, considerando que varios vecinos confirmaron haber observado cortes y chispazos en la conexión externa durante la jornada previa al incendio. ¿Pero era realmente la empresa de servicios la responsable?
El informe técnico de los Bomberos Zapadores desmintió esa primera hipótesis. Las pericias determinaron que el fuego se originó en el interior del domicilio, específicamente en una línea de conexión eléctrica que no figuraba en ningún plano oficial. El desperfecto habría ocurrido en una llave térmica que alimentaba un alargue conectado de manera irregular.
La situación pone en evidencia un problema que se repite en varios barrios de la ciudad: las conexiones clandestinas que buscan evitar el medidor oficial pero terminan generando riesgos enormes. Los vecinos del Nébel conocían los chispazos, pero nadie imaginaba que la instalación irregular podía terminar en tragedia.
Este caso debería servir de advertencia para quienes optan por conexiones irregulares creyendo que solo arriesgan una multa. El fuego no distingue entre legal e ilegal: cuando la instalación falla, las consecuencias pueden ser devastadoras para toda la familia.