El mercado laboral entrerriano recibió otro golpe en el primer trimestre del año. Los números oficiales no mienten: 19 de las 23 provincias del país perdieron empleo formal, y Entre Ríos no fue la excepción en este panorama que cada día se vuelve más oscuro para los trabajadores.
El informe del Ministerio de Capital Humano sobre la evolución del trabajo registrado marca una tendencia que ya nadie puede negar. El empleo asalariado del sector privado alcanzó los 6,188 millones de personas en marzo, pero eso representa una baja del 1,5% respecto al año anterior. Son casi 97 mil trabajadores menos que desaparecieron del radar formal.
¿Qué está pasando en el país? La destrucción de empleo se extendió como una mancha de aceite por todo el territorio nacional. Solo cuatro provincias lograron crecer: Neuquén, Río Negro, La Rioja y San Juan. El resto, incluida nuestra provincia, vio cómo los puestos de trabajo se desvanecían mes tras mes.
Las cifras más dramáticas las registraron Tierra del Fuego con un desplome del 9%, Chubut con 6,8% de caída, y Corrientes junto a Formosa con pérdidas del 5,3%. Buenos Aires, la provincia con mayor cantidad de trabajadores registrados, también sintió el golpe con una baja del 1,7% interanual.
Pero hay algo que duele tanto como la pérdida de empleo: los salarios volvieron a perder contra la inflación. El poder adquisitivo de los trabajadores sigue erosionándose, y eso se siente en cada familia entrerriana que llega a fin de mes haciendo malabares con el presupuesto familiar.
Por sectores, el panorama tampoco es alentador. La explotación de minas y canteras fue el rubro más golpeado con una caída interanual del 5,7%. Le siguieron la industria manufacturera con 4% de baja, la intermediación financiera con 3,7% y el comercio y reparaciones con 1,9% menos trabajadores.
Desde septiembre de 2023, el empleo formal viene mostrando una tendencia descendente que se profundizó durante 2024 y continuó su caída en 2025. Los números de marzo confirman que esta crisis del mercado laboral no es una foto, sino una película que lleva demasiado tiempo en cartelera y que afecta directamente a miles de familias entrerrianas que ven cómo se achican las oportunidades laborales en un contexto económico cada vez más complejo.