El río Paraná volvió a ser escenario de un operativo que puso en evidencia la persistente actividad de pescadores furtivos. Durante toda la semana, las autoridades desplegaron un amplio dispositivo de fiscalización que terminó con varios infractores en falta y un importante decomiso de redes prohibidas y ejemplares protegidos.
Los controles se realizaron en distintos sectores del cauce principal, donde los inspectores detectaron embarcaciones que operaban sin la documentación correspondiente. El botín incluía ejemplares de dorado, una especie que requiere permisos especiales para su captura, y diversos elementos de pesca no autorizados.
¿Cuántas veces más vamos a ver la misma película? Los pescadores ilegales siguen apostando a la impunidad, creyendo que el río es tierra de nadie. Pero esta vez se toparon con un operativo que no dejó pasar ni una.
Las redes decomisadas presentaban características prohibidas por la normativa vigente, diseñadas para capturar especies sin distinción de tamaño o tipo. Este método indiscriminado no solo viola las regulaciones pesqueras, sino que pone en riesgo la sustentabilidad del ecosistema fluvial.
Los infractores fueron notificados de las sanciones correspondientes, que incluyen multas económicas y la prohibición temporal de realizar actividades pesqueras. Los elementos secuestrados quedaron en poder de las autoridades como prueba del procedimiento.
El operativo forma parte de los controles permanentes que realizan las autoridades provinciales para proteger los recursos ícticos del Paraná. La pesca furtiva representa una amenaza constante para especies como el dorado, el surubí y otras variedades que requieren regulación especial para mantener su población en niveles sustentables.