Un número que duele y que no deja lugar a dudas sobre la magnitud del golpe: $300 millones de pérdidas en un solo establecimiento productor de arándanos en Concordia, tras el fuerte temporal que azotó la zona.
El productor afectado no se guardó nada al momento de hacer el balance. Las quintas de arándanos sufrieron daños importantes que van mucho más allá de lo que se puede resolver con una temporada de trabajo. La recuperación, según advirtió, va a requerir inversiones fuertes, acceso a créditos y, sobre todo, paciencia: hablamos de varios años para volver a los niveles productivos anteriores.
El arándano es uno de los cultivos emblema del norte entrerriano. Concordia concentra buena parte de la producción provincial y nacional de esta fruta, con mercados de exportación que exigen calidad y continuidad. Un temporal de estas características no solo destruye lo visible, lo que está sobre la tierra: también compromete plantas, infraestructura de riego, estructuras de cobertura y la proyección comercial de la temporada.
El caso de este productor es, probablemente, uno entre varios. Cuando los temporales golpean una zona productiva, los daños rara vez son aislados. La pregunta que queda en el aire es si habrá respuesta institucional a la altura: líneas de crédito accesibles, asistencia técnica, algún tipo de acompañamiento desde el Estado provincial o nacional para que los productores no queden solos frente a una recuperación que, en los mejores casos, llevará años.
Por ahora, en Concordia, el balance del temporal sigue abierto y los números siguen creciendo.