¿Se terminó la fiesta del carry trade? Los primeros cinco días de junio trajeron una presión cambiaria que no se veía en semanas anteriores. El dólar mayorista acumuló un alza del 2,3% y el minorista subió $30 en los bancos, poniendo a los inversores a repensar si conviene seguir apostando a la tasa en pesos o volver al refugio del dólar.
El viernes, el mayorista cerró a $1.440,5, todavía un 20% por debajo del techo de la banda de flotación que maneja el Banco Central. Pero el contado con liquidación ya superó los $1.511, marcando una brecha que empieza a incomodar. La suba no fue casualidad: el BCRA cerró sus posiciones en dólar futuro en las últimas ruedas de mayo, quitando oferta oficial del mercado.
“Con menos cobertura oficial, parte de la demanda se trasladó al spot”, explicaron desde GMA Capital. A eso se sumó una mayor demanda de los minoristas y productores buscando cobertura, mientras las monedas regionales también se depreciaron levemente contra el dólar.
En la consultora Outlier advierten que “se empezó a consolidar el escenario de posible suba del tipo de cambio”, aunque reconocen que la presencia del Central en distintos segmentos aún frena la tendencia. “La semana próxima parece clave para ver si la demanda se retrae o continúa el rally”, agregaron.
Las posturas en la City están divididas. Desde Cohen recomiendan cerrar las posiciones de carry y rotar hacia instrumentos en dólares: “Las condiciones que sostuvieron el carry en la primera mitad del año difícilmente se repliquen”, advirtió la analista Justina Gedikian. La liquidación del agro y el ingreso de deuda financiera perderán tracción en el segundo semestre.
En Max Capital mantienen la cautela pero ven margen para que la bicicleta siga girando. “Aún quedan más de US$ 4.000 millones de emisiones de deuda corporativa pendientes de liquidación”, señalaron, esperando que el tipo de cambio cierre el año entre $1.550 y $1.600.
El último Relevamiento de Expectativas del BCRA muestra que el consenso espera un dólar a $1.658 para fin de año. Como la moneda baja 1,1% desde enero y la depreciación esperada es del 14%, hay margen teórico para una suba hacia diciembre. La pregunta es si los inversores tendrán paciencia para esperar o si empezarán a correr hacia el dólar antes de que sea tarde.