El Gobierno de Javier Milei designó este sábado a Ricardo Fernando Crespo como nuevo subsecretario de Ciencia y Tecnología, tras la salida de Lencina, que dejó el cargo con una denuncia que encendió la polémica en la Casa Rosada.
La carta de renuncia, formalizada el jueves último, habló de “dificultades persistentes” para ejercer sus funciones y de situaciones de “destrato y desconsideración” atribuidas a la secretaria Baravalle hacia su personal. En el relato oficial no figura una respuesta pública de Baravalle a esas denuncias.
El recambio no es un simple trámite. Crespo es investigador del Conicet, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, licenciado en Economía por la UCA, doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de Cuyo y doctor por la Universidad de Ámsterdam, con tesis desarrollada en la Facultad de Economía y Negocios.
Antes de llegar al Estado, fue vicerrector de Investigación y de Asuntos Académicos de la Universidad Austral y acumuló una trayectoria en docencia, investigación y gestión universitaria. Su jefa, Baravalle, también tiene paso por esa universidad, donde hizo un máster en Explotación de Datos y Gestión del Conocimiento.
El decreto ya está firmado por el Presidente y por Diego Santilli, jefe de Gabinete, que tiene el área a su cargo. Fuentes al tanto contaron que la secretaria tuvo en su baraja dos nombres y que uno de ellos era el de Crespo. El cambio llega apenas meses después de que Baravalle asumiera el 13 de agosto, en reemplazo de Darío Genua.
El desembarco de Baravalle ya venía con ruido. El Gobierno la presentó como doctora en Inteligencia Artificial, aunque el título fue obtenido en la American Andragogy University de Hawái y no es reconocido formalmente en la Argentina. Esa presentación inicial quedó como una cicatriz en la historia del área.
La polémica no se resuelve con un decreto. Si la denuncia de Lencina sobre “destrato” deja una grieta en la relación con Baravalle, el Gobierno va a tener que administrar el malestar interno sin convertir la cartera de Ciencia en un nuevo escenario de roces. La ciencia no puede pagar de fondo los vaivenes de la política.
El área había quedado como un “raviol” del Estado bajo el comando del estratega presidencial Santiago Caputo, a través de Darío Genua. Cuando Santilli asumió la Jefatura de Gabinete tras la salida de Manuel Adorni, Genua fue echado por “diferencias irreconciliables” y Baravalle ocupó su lugar.
Fuentes del Gobierno aseguraron que la llegada de Baravalle fue recomendada a Santilli desde el entorno de Martín Migoya, CEO de Globant. La versión circuló en el mismo momento del recambio y quedó como una pieza más del tablero político alrededor del área.
En la Casa Rosada, quienes conocían la relación entre ambos alegaron que Lencina ostentaba cierta “autonomía” respecto de su jefa y que eso opacó el vínculo. Baravalle había potenciado su llegada a la subsecretaría apenas llegó al Gobierno, en agosto de este año.