Brasil salió a votar el domingo 25 de octubre en una segunda vuelta que enfrenta a Lula da Silva y a Flavio Bolsonaro. Con menos del 1% escrutado, el actual presidente obtenía más del 57% de los votos, mientras el hijo de Jair Bolsonaro marcaba 42%. El dato inicial, todavía preliminar, ya instaló la pregunta de fondo: ¿podrá el PL revertir el resultado de la primera vuelta?
El Tribunal Superior Electoral extendió el horario de votación hasta las 19 en todo el país por problemas de transporte durante la jornada. Según el organismo, estaban habilitados 158.745.502 brasileños para elegir presidente y vicepresidente en el balotaje. La extensión no fue un detalle menor: las encuestas anticipaban una disputa ajustada y el conteo comenzó con la tensión de una definición que el mercado sigue de cerca.
Lula votó en San Pablo y afirmó que nunca vio una campaña como la de esta segunda vuelta. “El pueblo brasileño fue un ejército de la democracia”, dijo el mandatario del PT. Su fórmula incluye a Geraldo Alckmin, actual vicepresidente, que busca quedarse cuatro años más en el cargo.
Del otro lado, Flavio Bolsonaro emitió su voto acompañado por su esposa Fernanda y por el gobernador electo de Río de Janeiro, Douglas Ruas. El candidato del Partido Liberal cargó contra la gestión actual: “La vida de todos ha empeorado. Así que no hay razón para seguir insistiendo en el error. La esperanza se ha convertido en miedo: miedo a caminar por la calle de noche, miedo a que te roben el celular, miedo a que te roben la motocicleta, miedo a que se te acabe la nevera, miedo a no poder pagar las facturas vencidas.”
La vicepresidencia también es parte del tablero. El PT lleva a Geraldo Alckmin, actual vicepresidente, que busca la reelección. El PL postula a Alfredo Gaspar, diputado por Alagoas, ex secretario de Seguridad Pública y relator de la CPI del INSS, un escándalo que la campaña de Bolsonaro busca convertir en eje central.
La historia de Geraldo Alckmin con Lula no es nueva: en 2006 se enfrentaron en la segunda vuelta y el actual presidente ganó con el 60% de los votos. Entonces Alckmin era miembro del PSDB, el histórico movimiento de centroderecha que cofundó en 1988 y que gobernó Brasil de 1995 a 2002 con Fernando Henrique Cardoso.
El recorrido de Flavio Bolsonaro no es menor: nació en Resende, en Río de Janeiro, en 1981, y entró a la política a los 21 años. Fue diputado estatal durante cuatro mandatos y en 2018 llegó al Senado con 4,38 millones de votos. La sombra de su padre, condenado en 2025 a 27 años y 3 meses de prisión por intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado de derecho y liderazgo de una organización criminal, sigue pesando en la campaña.
El resultado final deberá esperar el escrutinio completo, pero la primera señal de la noche ya instaló la definición: Brasil eligió entre continuidad y cambio, entre el PT y el PL, con un país que salió a votar en una segunda vuelta que promete marcar el rumbo regional. La pregunta que queda, mientras avanza el conteo, es si el margen inicial se sostiene o si la noche electoral todavía puede escribir otra historia.