La Justicia de Brasil no dejó pasar el episodio. Dictó prisión preventiva contra un joven argentino acusado de realizar gestos racistas contra un empleado de un bar durante la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra, y ordenó su captura a nivel internacional.
El hecho ocurrió en territorio brasileño, en el marco de la fiebre mundialista. Según la causa, el acusado habría dirigido gestos de carácter racista hacia un trabajador del establecimiento. Lejos de aguardar el proceso judicial, el hombre regresó a la Argentina y fue declarado prófugo por la Justicia del país vecino.
La orden de captura internacional implica que las autoridades argentinas pueden ser requeridas para localizar y eventualmente extraditar al acusado. El racismo está tipificado como delito en Brasil con penas que pueden llegar a años de prisión efectiva, sin posibilidad de fianza, lo que explica la contundencia de la medida cautelar dictada.
El episodio se suma a una serie de incidentes protagonizados por hinchas argentinos en el exterior durante el torneo, que generaron repercusión en medios internacionales y encendieron el debate sobre la responsabilidad penal de quienes incurren en conductas discriminatorias fuera del país. La existencia de una orden de captura internacional significa que el caso no quedará archivado con la sola fuga del acusado.