Nueve noches. Nueve noches consecutivas de bombardeos sobre territorio iraní, y la cuenta sigue corriendo. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó este domingo el inicio de una nueva oleada de ataques contra Irán a las 19:00 horas del este, con el argumento de reducir las capacidades militares iraníes que amenazan el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
La escalada ya tiene costos humanos concretos del lado estadounidense. Dos militares murieron y un tercero permanece desaparecido tras un ataque iraní ocurrido el 17 de julio en Jordania. Este domingo, durante las operaciones de búsqueda, efectivos estadounidenses hallaron restos humanos cuya identificación todavía está en proceso. El CENTCOM aclaró que no divulgará los nombres hasta completar la notificación a los familiares. A eso se suma la muerte de otro soldado ocurrida el sábado en el norte de Irak, durante una detonación controlada de munición sin explotar perteneciente a un dron iraní derribado. Un segundo militar resultó herido con lesiones calificadas como leves.
Mientras Washington anunciaba la novena jornada, desde Irán llegaban reportes de nuevas explosiones. La agencia Mehr informó sobre la activación de sistemas de defensa aérea en Konarak; la agencia Tasnim reportó explosiones en Bandar Mahshahr y Bandar Imam Khomeini, en el suroeste del país; y la televisión estatal Press TV señaló ataques contra la ciudad de Tabriz.
El conflicto no se limita al territorio iraní. Kuwait informó que una central eléctrica y una planta desalinizadora sufrieron daños tras un ataque que provocó incendios. Bahréin, sede de la Quinta Flota estadounidense, activó sus defensas aéreas e interceptó varios ataques lanzados desde Irán. La noche anterior, la octava, Estados Unidos había atacado instalaciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica vinculadas, según afirmó, a los ataques en Jordania.
Entre los blancos de días previos figuró la central nuclear en construcción de Darkhovin, en el suroeste iraní. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) pidió moderación a las partes y aclaró que no se detectaron riesgos radiológicos derivados de ese bombardeo. El estrecho de Ormuz, corredor por el que transita una parte crítica del comercio energético mundial, sigue siendo el eje del argumento estadounidense para sostener la campaña. La pregunta que nadie responde todavía es cuándo y cómo termina esto.