La final se perdió, pero el orgullo quedó intacto. Los hinchas paranaenses que se reunieron en la Plaza 1º de Mayo para alentar a la Selección Argentina en la final del Mundial vivieron una noche de emociones mezcladas: la tristeza del resultado ante España y, al mismo tiempo, la satisfacción de haber llegado otra vez hasta el último escalón del fútbol mundial.
Los testimonios recogidos en la plaza central de Paraná pintaron un cuadro claro: la gente no se fue con bronca sino con la cabeza en alto. “La Selección Argentina da orgullo“, fue la frase que se repitió entre los presentes, casi como un mantra colectivo para procesar la derrota.
El esfuerzo del equipo fue el argumento más escuchado entre quienes se quedaron hasta el pitazo final. No hubo abucheos ni reproches masivos. La postal fue la de una hinchada que eligió reconocer el camino recorrido antes que lamentarse por el último paso en falso. Llegar a una final del mundo no es un dato menor, y los paranaenses lo sabían.
La convocatoria en la plaza fue un reflejo de lo que pasó en todo el país: la Argentina volvió a paralizarse ante un partido de la Selección, con familias, amigos y desconocidos compartiendo el mismo espacio y el mismo nervio. Que el resultado no haya sido el esperado no borró esa experiencia colectiva.
El subcampeonato mundial deja a la Argentina como una de las dos mejores selecciones del planeta, un dato que, pasadas las horas, los hinchas paranaenses empezaban a dimensionar con más calma que dolor.