El agua todavía no subió, pero el Gobierno de Entre Ríos ya se puso en movimiento. Ante la posibilidad de una creciente del río, la provincia avanza en un operativo coordinado para facilitar el traslado de hacienda desde las islas hacia tierra firme, sin resignar los controles que hacen a la sanidad animal y la trazabilidad del rodeo.
El esquema de trabajo involucra a varios organismos: Fucofa, Senasa, Prefectura Naval y la Policía de Entre Ríos. Juntos están diseñando un protocolo que permita agilizar el movimiento de los animales en caso de que la situación hídrica lo exija, evitando que los productores isleños queden atrapados en una carrera contra el tiempo sin respaldo institucional.
Desde el Gobierno provincial fueron claros en cuanto a las condiciones del operativo: se facilitará el trabajo a los productores, pero la transparencia en el tránsito es innegociable. Eso significa que cada movimiento de hacienda deberá estar respaldado por las marcas y documentos correspondientes, garantizando la trazabilidad de los animales en todo momento. No hay flexibilización sanitaria: hay acompañamiento logístico con los controles en pie.
La medida apunta a evitar las pérdidas que históricamente golpean al sector ganadero isleño cuando las aguas suben de manera imprevista o acelerada. En esas situaciones, el tiempo es el recurso más escaso y la burocracia puede convertirse en un obstáculo letal para el ganado. El protocolo busca precisamente recortar esos tiempos sin abrir la puerta a irregularidades en la identificación animal.
El operativo aún está en etapa de diseño, pero la señal política es clara: la provincia no quiere que sus productores enfrenten solos una emergencia hídrica. Con los organismos de control ya sentados en la misma mesa, el siguiente paso será definir los mecanismos concretos de actuación y los puntos de cruce habilitados para el traslado del rodeo.