Un fallo judicial cayó sobre uno de los nombres más reconocidos de la gimnasia argentina. Federico Molinari, ex gimnasta olímpico, fue condenado por grooming contra una menor de edad que era su alumna, en un caso que sacudió al deporte entrerriano y nacional.
Según fuentes del caso, los hechos habrían ocurrido en 2020, cuando la víctima asistía a uno de los gimnasios que Molinari administra. La joven tenía entonces una edad que la colocaba en una situación de extrema vulnerabilidad frente a quien ejercía una posición de autoridad y confianza como entrenador.
La denuncia fue presentada en 2023, cuando la víctima contaba con 15 años. A partir de ese momento, la causa tomó estado judicial y derivó en el proceso que culminó ahora con la condena. El grooming —la manipulación y acoso sexual de menores a través de medios digitales o vínculos de proximidad— es un delito que en Argentina tiene pena de prisión y que los tribunales han comenzado a tratar con mayor rigor en los últimos años.
El caso pone en foco una realidad incómoda: los ámbitos deportivos, donde la relación entre entrenador y alumno implica contacto cotidiano, confianza y asimetría de poder, pueden convertirse en espacios de riesgo cuando esa confianza se traiciona. La figura del deportista consagrado no opera como escudo frente a la ley, y este fallo lo confirma con claridad.
Molinari representó a Argentina en competencias olímpicas y fue durante años una referencia de la gimnasia artística en el país. La condena marca un antes y un después en su trayectoria pública y pone sobre la mesa la necesidad de protocolos de protección efectivos para menores en instituciones deportivas.