El mensaje fue claro y sin rodeos. Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, aprovechó el escenario de la Exposición Rural de Palermo para volver a plantarse en una posición que ya es marca registrada de su gestión: la eliminación de las retenciones al campo.
No es la primera vez que el mandatario entrerriano levanta esta bandera en público, y tampoco sorprende que lo haga en uno de los foros más influyentes del sector agropecuario argentino. Lo que sí vale la pena subrayar es la constancia con la que insiste en un reclamo que el gobierno nacional de Javier Milei todavía no termina de resolver a gusto de las provincias productoras.
Frigerio describió al campo como “un motor de la economía” que, según sus palabras, “está pasando un buen momento, no con los márgenes de rentabilidad que a todos nos gustaría, pero con un crecimiento muy importante”. Una definición que mezcla reconocimiento con advertencia: el sector crece, sí, pero podría crecer mucho más si el Estado nacional aflojara la presión fiscal sobre las exportaciones.
El planteo no es menor para una provincia como Entre Ríos, donde la producción agropecuaria es columna vertebral de la economía. Soja, arroz, citrus, avicultura, ganadería: el peso del campo en el tejido productivo entrerriano hace que cada punto de retención se sienta en los bolsillos de miles de productores, desde los grandes hasta los medianos y pequeños.
La postura de Frigerio tiene coherencia interna: el gobernador del PRO viene sosteniendo desde el inicio de su mandato que la presión impositiva sobre el agro es un freno al desarrollo provincial. Y Palermo, con su carga simbólica y su audiencia de peso, es el lugar ideal para repetirlo con fuerza.
La pregunta que queda flotando es cuándo ese reclamo, que suma voces desde las provincias productoras, se convierte en política concreta en Buenos Aires. Por ahora, el campo entrerriano escucha, aplaude y espera.