No hay sueldo, no hay obra social y, para algunos, ya no hay techo. Los trabajadores de GTA (Tres Arroyos) en Concepción del Uruguay llevan dos meses sin cobrar y la situación se agrava semana a semana, mientras el grupo empresario habla de inversores que nunca terminan de aparecer.
El panorama que describe el gremio es de una dureza difícil de procesar: obreros con familiares enfermos crónicos que no pueden retirar los medicamentos porque la empresa lleva un año y medio sin hacer aportes a la obra social. Cuando van al hospital, el sistema los figura con cobertura y no se los entregan. El sindicalista Vereda reconoció que están dialogando con el hospital para buscar una salida, pero admitió que “es todo muy complejo” y que la situación “se está transformando en un problema grave”.
La vivienda suma otro capítulo al drama. Según Vereda, algunos trabajadores ya fueron intimados a devolver la casa o el departamento que alquilaban y tuvieron que mudarse a lo de familiares. Otros negocian con los propietarios un plazo para regularizar lo que deben. En paralelo, las deudas crecen y el horizonte no aparece.
Desde el grupo empresario, la respuesta es siempre la misma: están “cerca de cerrar un acuerdo” con socios inversores. Hace dos semanas dijeron que posibles inversores recorrieron la planta. Ayer, por teléfono, insistieron en que el acuerdo está próximo. En el sindicato creen que, además de un socio, la empresa necesitará vender la planta chica de Beccar, también perteneciente a GTA, para destrabar la situación.
Y aun cuando eso se concrete, el camino no termina ahí: desde ese momento habrá que esperar al menos 30 días más para reconstituir la cadena avícola. “La avicultura es complicada en eso”, explicó Vereda. Los trabajadores, que el miércoles pasado se manifestaron en la Autovía 14 y ayer se reunieron en el ingreso a la planta, ya estuvieron ante la CGT Nacional y ante diputados nacionales y provinciales pidiendo ayuda.
Mientras tanto, la asistencia llega en forma de alimentos desde la Intendencia de Concepción del Uruguay y desde la Provincia. También se tramitó un subsidio no reintegrable de 200.000 pesos al gobierno provincial, cuya aprobación todavía se espera. Lo que no llega es la solución de fondo: los empleados de GTA están, según el propio gremio, en un “limbo laboral”, sin estar suspendidos ni despedidos, acumulando preocupación y cuentas en partes iguales.